Al terminar
la secundaria, ingresó a la Pontificia Universidad
Católica del Perú, donde cursó Humanidades
y Derecho. Pasó luego a la Universidad Nacional Mayor
de San marcos. Más adelante estudió Teología
en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
Ha publicado
numerosos artículos y libros. Actualmente es considerado
uno de los pensadores católicos más significativos
de América. El ha impulsado fuertemente el tema de
la reconciliación, así como la organización
de Congresos en varias ocasiones en el asunto de reconciliación.
Está convencido que los laicos, deben responder al
don del Bautismo y, según su condición, asumir
activamente su papel específico en la misión
de la Iglesia y esforzarse por alcanzar la santidad.
Tras varios
ensayos en el campo de la política y en la filosofía,
se encontró con la luz de la fe. En su caminar buscando
respuestas a las preguntas claves de la existencia encontró
que el asunto fundamental en la vida humana era la religión.
Su proceso de conversión encuentra un cenit en la fundación
del Sodalitium Christianae Vitae, en 1971, momento que él
gusta llamar "bautismo de una búsqueda".
En 1974
funda la Asociación de María Inmaculada (AMI)
para mujeres. En 1984 participa en la Jornada Mundial de la
Juventud de 1984, pronunciando la Catequesis sobre el Amor
en la Basílica de San Pablo Extramuros. En 1985 funda
el Movimiento de Vida Cristiana. En 1991 fundó la Fraternidad
Mariana de la Reconciliación. En 1995 fundó
la Hermandad Nuestra Señora de la Reconciliación.
En 1998 fundó otra asociación religiosa para
mujeres, las Siervas del Plan de Dios.
A lo largo
de todos estos años, Luis Fernando ha sido responsable
de la dirección de todas las asociaciones de la familia
espiritual. Así mismo, ha encontrado tiempo para mantener
una actividad intelectual intensa, escribiendo libros y artículos,
y dando conferencias.
En 2002
fue nombrado por el Papa Juan Pablo II Consejero del Pontificio
Consejo para los Laicos. A fines de Noviembre del 2004, tuvo
su última audiencia con el Santo Padre Juan Pablo II,
en el Palacio Apostólico.
En
2005 fue designado por el Santo Padre Benedicto XVI para participar
en el Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía,
que tuvo lugar del 2 al 23 de octubre de dicho año.
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