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La Fraternidad Mariana de la Reconciliación es una asociación
pública de fieles, fundada por Don Luis Fernando Figari,
el 25 de Marzo de 1991. Somos una comunidad integrada por mujeres,
que respondiendo al llamado de Dios, hemos consagrado nuestras vidas
para el servicio apostólico. Nuestro estado de laicas consagradas
nos permite insertarnos en el mundo para anunciar en primera persona
al Señor Jesús.
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Las
Fraternas, como se nos suele llamar, aspiramos a vivir nuestra
vocación cooperando activamente con la gracia haciendo
de nuestra vida cotidiana una liturgia continua. A semejanza
de Santa María, buscamos responder con un Hágase
libre y generoso al Plan de Dios en todas las circunstancias
concretas de nuestra vida, de modo que podamos ir conformándonos
cada vez más con el Señor Jesús, modelo
de humanidad plena.
Actualmente nos encontramos presentes en diversos países
de América y Europa, acogiendo en nuestras comunidades
la diversidad y la riqueza que aportan las culturas de las que
procedemos. Es en nuestras comunidades donde buscamos ayudarnos
entre nosotras para mejor servir a los demás, y así
tener el espacio privilegiado para vivir el servicio y el amor
fraterno. La
vida comunitaria es fundamental para cada una de las fraternas
en nuestra respuesta al Plan de Dios, pues es en esa vida en
común donde descubrimos el llamado a la conformación
con el Señor Jesús, para lo cual es fundamental
y necesario el encuentro diario y personal con Él, a
través de la oración y buscando su presencia permanente
en nuestra vida cotidiana.
En este camino de conformación con Jesús, las
fraternas descubren en Santa María, un modelo concreto
de mujer a seguir. Buscamos ser como María, respondiendo
con ese Si generoso a todo aquello que Dios nos pide, y manteniéndolo
en todas las circunstancias concretas de nuestra vida, para
cooperar con Nuestra Madre en su misión de llevar a todos
los hombres y mujeres al encuentro con su Hijo. |
Así mismo frente a los desafíos de la Nueva Evangelización
y de la cultura actual, las fraternas tenemos una formación
permanente que nos permite responder con audacia, profundidad
y claridad a las preguntas del hombre de hoy. Vemos la importancia
que cada fraterna tenga una profesión para así
contribuir en la tarea de forjar una cultura más justa
y reconciliada. |
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